River y San Lorenzo no pudieron escapar de la epidemia del cero de la 3ra fecha del Torneo Clausura, y empataron sin goles (octavo partido con marcador en blanco) en el Monumental. Pudo haber quebrado ese mal el equipo de Gallardo en el último minuto, cuando Galoppo metió un cabezazo a quemarropa que salvó con muchísimos reflejos el arquero Gill. No hubiera sido justo.
Por su condición de visitante, por haber jugado de igual a igual sin ningún complejo ante un rival técnicamente muy superior, y por haber tenido algunas chances, San Lorenzo quedó muy satisfecho con el resultado.
Como contrapartida, y aunque tuvo algunos puntos a favor (buen debut de Galarza Fonda, un par de buenas intervenciones de Quintero en su retorno), River se quedó con gusto a muy poco. Tuvo la pelota y jugó mucho tiempo en el terreno rival, pero se repitió en los centros y no pudo elaborar el juego que había generado muchas ilusiones en los dos partidos anteriores.
Uno de los méritos de San Lorenzo, además de defender muy bien en su propia área, fue que siempre trató de darle buen destino a la pelota, que no la revoleó para sacársela de encima. Lo hizo mejor en el primer tiempo que en el segundo, cuando debió meter varios cambios, pero en todo momento pareció tener más convicción en la pelea de los balones divididos.
A los 15 minutos, cuando había pasado muy poco, Enzo Pérez sacudió la modorra con un remate con la cara externa de la zurda que se clavó contra el palo izquierdo de Gill. Era un golazo, luego de una serie de rebotes tipo flipper, pero el VAR descubrió que en la nacimiento de la jugada (mucho antes de la definición) había posición adelantada de Montiel.

