Fernando Ezequiel Solanas, figura multifacética del arte y la política, falleció a los 84 años en París, adonde Alberto Fernández lo había enviado como embajador ante la Unesco.
En una parábola de su faceta política, quien siempre se definió como «un peronista de Perón»concluyó su carrera jugando para el neoperonismo de los Kirchner: a falta de estrellas propias, lo ubicaron de primer candidato a diputado por Capital en 2019, pero lo hicieron renunciar a la banca ofreciéndole un retiro en la ciudad en la que había vivido la mayor parte de su exilio durante la última dictadura.(Clarin)

