Los familiares y amigos de Roberto Sabo, el kiosquero asesinado a balazos durante un asalto en su local en Ramos Mejía, se despedían esta mañana de su ser querido en un velatorio que comenzó ayer por la tarde. Alrededor de las 9, el cortejo fúnebre de siete vehículos partió rumbo al cementerio municipal de Morón para inhumar los restos del comerciante acribillado por dos delincuentes.
“¡Que se haga justicia, por favor!”, se oía el reclamo desgarrador de los seres queridos de Sabo. “No nos vamos a olvidar de vos, Roberto”, decía José, un amigo de la víctima, totalmente afectado por la despedida. Los familiares y allegados del comerciante asesinado se fundían en emotivos abrazos minutos antes de que el cortejo fúnebre comenzara una silenciosa caravana hasta el cementerio.
Pedro Sabo, el padre de la víctima, dijo ayer que a su hijo “la gente lo está recordando con cariño”. “Dicen que van a poner un santuario frente al quiosco y no estaría mal porque hace cuarenta años que estamos en la cuadra”, expresó el hombre, acompañado de los hijos de Roberto, Tomás y Nicolás, quien pidió ante la prensa “no politizar” el caso. (La Nación)

