Dicen que en los últimos años el deterioro de Argentina se profundizó. “Para estar igual o peor, regresamos a casa”, coinciden.
Uno de los casos que llamó la atención por aquellos días fue el de Fernando y Luisanny, ambos de 24, quienes después de tres años viviendo en Buenos Aires entendieron que ya no había más nada que hacer aquí. «Tras mucho pensar, muchas noches de desvelo y llanto de impotencia, de tantas veces postergar la decisión pensando que podríamos revertir la situación, nos volvemos a Venezuela. La ‘misión Argentina’ fue suficiente, no encontramos lo que vinimos a buscar«, decían con aflicción.
«Lo hemos dado todo, trabajamos un promedio de 11 horas por día cada uno, haciendo reparto de mercadería, siendo empleados en comercios de ropa, haciendo delivery, cocinando comida venezolana, pero nada alcanzaba para solventar el alquiler y vivir. La inflación y el precio de los alimentos nos aceleró el regreso, no imaginábamos que sería tan compleja la economía argentina», hacían saber Fernando y Luisanny hoy ya instalados en Puerto La Cruz, en el norte de Venezuela. «Es duro volver, acá tampoco nos esperaban con los brazos abiertos».
Esta historia fue el disparador que permitió descubrir que muchos de los venezolanos que están viviendo en la Argentina se están empezando a ir. Si bien no hay datos oficiales, Carlos Rojas y Carlos Calcurian, dos avezados agentes de turismo que venden pasajes sólo a venezolanos hace años, señalaron que «el 80% de nuestros clientes se quiere ir de la Argentina. Muchos regresan a Venezuela y otros buscan mejores alternativas en Chile primero y Uruguay después. ¿Por qué Chile? Porque se paga mejor y hay más posibilidades: un repartidor en moto puede levantar 300 dólares por semana«.(Clarin)

