El largo discurso de Cristina Kirchner en el acto de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) reveló ante la opinión pública un hecho político que era un secreto de Estado en las entrañas del Frente de Todos: Alberto Fernández y la Vicepresidenta ya rompieron para siempre su alianza partidaria y ambos protagonizan una puja interna que tomó de rehén a la gestión económica y que se proyecta como una sombra hacia las elecciones presidenciales de 2023.
El Presidente hizo un último gesto político cediendo a Matías Kulfas y designando a Daniel Scioli como ministro de Desarrollo Productivo. Alberto Fernández pensó que ese simple acto de apaciguamiento podía contener las críticas de CFK y abrir un período de pax armada con La Cámpora y el Instituto Patria.

