Fernández brindará -en su calidad de presidente pro témpore de la CELAC- dos discursos de 4 minutos cronometrados frente a los mandatarios del grupo de naciones más industrializadas del mundo, que desde 2014 ya no integra Rusia. En el palacio que sirvió de refugio de nazis, lo escucharán el canciller anfitrión Olaf Scholz, el presidente estadounidense Joe Biden, el francés Emmanuel Macron y los primeros ministros de Canadá, Justin Trudeau; Japón, Fumio Kishida; Boris Johnson, Reino Unido; y Mario Draghi de Italia.
La invasión rusa a Ucrania y sus consecuencias en materia energética y alimentaria ocuparán el centro de las deliberaciones. Los mandatarios del G7 criticaron el reciente y primer bombardeo ruso en Kiev en 2 meses. Biden lo calificó como “una barbarie”. El presidente ucraniano Volodimir Zelenski acudirá al encuentro en Elmau, aunque todavía se desconoce de manera virtual o presencial. La discusión para la mayoría de ellos continuará en los próximos días en la Cumbre de la OTAN en Madrid. Antes de que llegara Fernández insistieron en que las sanciones a Moscú no atañen a los alimentos.
El Presidente, en tanto, le dio las últimas pinceladas a su intervención junto al canciller Santiago Cafiero y al secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz durante el vuelo charter de Aerolíneas Argentinas que lo trajo a esta ciudad, en cuyo aeropuerto lo recibió el cordón de honor de tropas alpinas, con su orquesta y vestidos bávaros típicos. Fernández hablará sobre las oportunidades que la Argentina puede ofrecer como proveedor de gas y su eventual contribución para ser el destino de las cadenas de valor, que deberán relocalizarse en zonas de paz. También se colará la reivindicación de Malvinas, que el canciller acaba de llevar a Naciones Unidas y que reiterará en privado en una reunión bilateral con Boris Johnson, que se confirmó este domingo.
El Presidente expondrá la necesidad de renovar la arquitectura financiera de los países necesitados de crédito, a través de mecanismos como la ampliación o transferencia de Derechos Especiales de Giro (DEGS). Durante el banquete de honor que el ministro Presidente de Baviera, Markus Söder, ofreció a los líderes de los países invitados –Argentina, Senegal, India y Sudáfrica– en la imponente ópera de Múnich, el Presidente se saludó con Kristalina Georgieva, pero no hablaron al respecto. Fernández le enseñó, como a Biden hace semanas, una foto de su hijo Francisco.
El mandatario argentino mantendrá bilaterales a solas, con varios de los protagonistas del G-7, a agenda abierta. La última y más importante en confirmarse fue la del británico Johnson, un pedido, que según cuentan en la delegación nacional llegó desde Londres. A los encuentros pautados con Scholz, se sumaron también los primeros ministros de Japón e Italia.
El presidente de Diputados Sergio Massa participará de casi todos los encuentros y acompañó junto al resto de la delegación a Fernández en su primera reunión bilateral de la gira, con el primer ministro de India Narendra Modi. El jefe de Estado argentino le manifestó a Modi por primera vez su voluntad de que la Argentina ingrese al bloque de BRICS, que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica en cuya última cumbre, el viernes, Fernández participó de manera virtual junto a Vladimir Putin. Modi, en tanto, reclamó equilibrar la balanza comercial entre la India y la Argentina de US$ 5 mil millones, que colocan al gigante asiático cuarto entre los destinos de las exportaciones nacionales.
El encuentro entre ambos tuvo lugar en la planta baja y del lujoso Hotel Bayerischer Hof, donde se hospeda la delegación argentina -que también integran, además de los funcionarios mencionados, la secretaria Legal y Técnica Vilma Ibarra, el secretario general de Presidencia Julio Vitobello, y la portavoz Gabriela Cerruti. Los funcionarios de seguridad alemanes que debían ordenar el tránsito los operativos para trasladar dirigentes hacia la gala, sufrieron con la impuntualidad de Fernández, que -aunque no fue demasiada- resultó excesiva para el orden prusiano de Múnich en el marco del G-7. Es que allí se hospedan también las delegaciones de Senegal, Sudáfrica y el Banco Mundial. Enfrente, en Promenadeplatz bajo la estatua de Roland de Lattre hay un altar improvisado de Michael Jackson, el huésped más querido de ese hotel melómano -como el mandatario- donde también se exhibe una muestra con retratos de David Bowie.(Clarin)

