River fue un domingo gris de invierno: deslucido, deprimente, desolado. Y su presente es un desconcierto. Porque lo que perdió el conjunto de Marcelo Gallardo es mucho más que un partido. Porque ya no asusta como otros momentos a sus rivales. Ya no los pasa por encima al margen de cómo sean los resultados. Ya no tiene el juego fluido que lo destacó. Y de repente se transformó en un equipo muy terrenal en el que probablemente sea el peor momento del ciclo del Muñeco.
River sintió el golpe de la eliminación con Vélez en la Libertadores. Y jugó uno de los peores primeros tiempos que se recuerden. De hecho, fue muy impreciso y de la única manera que intentaba llegar era con pelotazos. Desanimado, caído, débil, el equipo de Núñez puso la cara y recibió más cachetazos.
Godoy Cruz, que jugó más de un tiempo con un hombre menos por la expulsión de Gianluca Ferrari, le ganó bien en el Monumental por 2 a 0 y le sembró más dudas al conjunto “Millonario”.
Da la sensación que River está perdido y desconcertado. La última jugada es una muestra de ello. Beltrán empujó la pelota para convertir el descuento y Herrera se metió adelante y desvió el remate. Insólito. Y lo más preocupante es que Gallardo también parece desenfocado. Se fue expulsado. Otra señal de desconcierto.
Después, el Muñeco suspendió la conferencia de prensa. Se fue sin hablar. Otro síntoma de que está en el peor momento de su ciclo como técnico de River.
(Clarín)

