Luego del empate de su equipo 2-2 ante Vélez en Liniers, Marcelo Gallardo volvió a suspender una conferencia de prensa. Fue la tercera vez consecutiva por la Liga que el técnico de River se fuera de la cancha sin hablar. Había sucedido los últimos dos fines de semana, en las derrotas contra Huracán, en Parque Patricios, y Godoy Cruz, en el Monumental.
El malestar del Muñeco es notorio. Se evidencia en su rostro. En la cancha de Vélez se mostró muy serio, con el gesto adusto y ni siquiera le despertaron sonrisas los goles de su equipo en el Amalfitani. El segundo tiempo lo vivió muy tenso, dado que su equipo se cayó y le costó resistir la victoria, que finalmente se le escapó en los minutos finales.
Los silencios muchas veces hablan más que las palabras. Y que Gallardo se haya ido tres veces seguidas sin hablar (más allá de que en el medio sí lo hizo tras la eliminación en la Copa Libertadores y luego del triunfo a Barracas Central por la Copa Argentina) dice mucho. Es un claro síntoma de desasosiego en tiempos de una malaria futbolística que vive su equipo. Y al propio entrenador le cuesta encontrar respuestas a este complicado presente de River.
MMB

