A tono con la realidad del país, el fútbol argentino no está exento de vivir dentro del reino del revés. Al fin y al cabo, la AFA es el “Ministerio de la Pelota”. Y lo que viene sucediendo con los arbitrajes es escandaloso. Sobre todo, en los partidos en los que uno de los protagonistas es Barracas Central, el club de Claudio “Chiqui” Tapia. Lo que pasó en la cancha de All Boys, con Patronato, lo confirma. El arbitraje de Jorge Baliño fue pésimo. Y el accionar del VAR, peor. Hubo una manifiesta intención de perjudicar a Patronato y de favorecer a Barracas Central. No solo por los goles mal anulados al equipo de Paraná, sino también por un sinfín de fallos destinados a favorecer al conjunto del presidente de la AFA durante los 90 minutos. Esto no es nuevo. El año pasado, a Barracas Central, un club que no tiene infraestructura (de hecho, no puede actuar en su cancha) para jugar en Primera y con un equipo discreto, logró el ascenso a partir de arbitrajes condescendientes. Tal vez, esta situación viene desde hace tiempo y nunca se frenó. Ya en el ascenso de Barracas de la Primera C a Primera B, en 2010, hubo arbitrajes sospechosos, denunciados por sus rivales. Y en 2019 sucedió lo mismo cuando llegó a la Primera Nacional. Hasta que un día ese cóctel explosivo detonó. Hasta el momento, todo estaba registrado en las redes sociales o quedaba en los medios de comunicación. Pero un día, los que explotaron fueron los jugadores rivales. Y de la peor manera. Nada justifica que los futbolistas de Patronato hayan agredido al árbitro Jorge Baliño y a efectivos de la Policía, por lo que cuatro jugadores (Justo Giani, Juan Pablo Barinaga, Axel Rodríguez y Matías Pardo) y el entrenador de arqueros (Damián González) del cuerpo técnico comandado por Facundo Sava fueron detenidos. Pero hay un límite. Lo que le hicieron en la cancha a Patronato fue doloso. El VAR estuvo a cargo de Diego Abal y Diego Ceballos, dos árbitros con antecedentes en escándalos. Y Federico Beligoy, el director nacional de arbitraje, salió en su defensa. Afirmó que todas las sanciones fueron acertadas. Una mojada de oreja más para Patronato, que pelea por no descender. Y también apareció en escena Marcelo Achile, vicepresidente de AFA, y de estrecho vínculo con el Gobierno nacional. “Los chicos están arrepentidos”, dijo el dirigente de Defensores de Belgrano, en referencia a los futbolistas de Patronato. “El fútbol es pasional”, agregó. Y se presentó para “defender” a los jugadores, que tuvieron que declarar en la fiscalía Especializada en Eventos Masivos, a cargo de la fiscal Celsa Ramírez. Los que provocan el caos y provocan daños no hacen autocrítica y se disfrazan de salvadores. Una situación muy espuria la que se vive en el mundo del revés del fútbol argentino, donde la pelota ya está completamente manchada.
MMB

