Desde este domingo 25 de septiembre cuando se oculte al sol, hasta el martes 27 cuando aparezca la primera estrella, los judíos celebrarán el Rosh Hashaná, su Año Nuevo o “Cabeza del Año” según la traducción literal. Comienza luego de la finalización del mes que llaman Elul, que da paso al Tishrei, primer mes del año 5783. Este tiempo se cuenta desde la creación del ser humano según el Génesis en la Torá. “Hablamos del ser humano que tiene libre albedrío, que tiene libertad, la capacidad de cambiar conscientemente. Ese es el aniversario que celebramos”, explica Ariel Cohen Imach, director del Vaad Hajinuj, el Departamento de Educación de la AMIA. Y desmenuza el significado del Rosh Hashaná, sus rituales y los diez días que siguen a este evento hasta desembocar en Yom Kippur, el Día del Perdón.
“Es interesante la palabra hebrea para mencionar ‘año’. En hebreo, las palabras tienen raíces que se repiten a veces en sustantivos y en verbos, y ‘año’ tiene como raíz un verbo que significa repetir y al mismo tiempo, con otra construcción verbal, significa cambiar. Así que por un lado se repite algo en la naturaleza, la nueva traslación de la tierra que genera el año. Y en la parte humana, festejamos la posibilidad de cambiar. Por eso el Año Nuevo es un momento de balance, de introspección, de pensar todo lo bueno y malo que hacemos, de pensar cómo podríamos enriquecer aún más al mundo, cómo explotar nuestras posibilidades al máximo para una humanidad y un planeta mejor. El desafío es ese: cuando los ciclos de la naturaleza se repiten, el ser humano tiene el desafío de cambiar”, señala Cohen Imach.

