La cabeza manda “¿Quién es el psicólogo de la Selección?”, se lee en el tuit de un usuario que es psicólogo cuando Argentina ya perdía 2-1 con Arabia Saudita. Tal vez, esa persona, por su formación, vio algo más que lo que podían ver a esa altura los analistas futbolísticos. Y el final del encuentro, más allá de la derrota, reflejaba su observación. “Cuando las cosas no vienen bien o empiezan a perder, los jugadores de la Selección se frustran y les cuesta salir mucho de esa situación. Es más: hasta se ponen violentos. Y así no funciona”, analizó, y de modo contundente, agregó: “Sigo sosteniendo que no hay un buen acompañamiento psicológico”. El análisis remite a los duros momentos que la Selección sufrió en los últimos tiempos y que parecían haber quedado atrás luego de la obtención de la Copa América, que generó un alivio y le permitió sacarse varias mochilas de encima. Incluso, se suponía que la renovación de futbolistas había cambiado esa mala vibra que explotó por los aires en el Mundial de Rusia 2018. El nuevo grupo, que supo llegarle a Messi, erigido como líder más allá de los límites futbolísticos y el buen acople con los pocos futbolistas que quedaron de la anterior camada (además de Leo, Di María y Otamendi permanecen) parecían haber dejado atrás los viejos fantasmas. Y no solo se evidenciaba con los títulos en la Copa América y en la Finalissima con Italia, sino también en el buen andar del equipo, que había alcanzado los 36 partidos invictos. La Selección se había acostumbrado a ganar. Las derrotas eran del pasado. Sin embargo, una dura e inesperada caída llegó en el momento menos propicio, justo en el arranque de un nuevo Mundial y con las ilusiones renovadas. De todos modos, nada está perdido. Y todo está por hacerse. El equipo de Scaloni tiene dos partidos por delante, ante México y Polonia. Da la sensación que, para alejar los karmas pasados y volver a enfocarse, la cuestión pasa más por lo psicológico que por lo futbolístico para revertir la situación. Un golpe duro te puede derribar o levantarte más fuerte. Y que estará en juego este sábado ante México, en un partido con mucha presión, en el que la Selección empezará a jugarse su futuro en Qatar. Dependerá de cómo se canalice lo mental. La cabeza manda.
MMB

