El goleador del Mundial le dio a Paris Saint Germain un triunfo agónico y sufrido. En el minuto 50 del segundo tiempo, Kylian Mbappé festejó el 2-1ante Racing de Strasbourg con un entusiasmo y desahogo comparables a los que desplegó para celebrar los ocho que convirtió en Qatar. No hizo distinciones entre la cita máxima para cualquier futbolista y un partido más ante el penúltimo de la Ligue 1.
En la cancha, con profesionalismo y compromiso, el delantero nacido en Bondy, los suburbios de París, dio una vuelta de página tras el capítulo del Mundial. A la salida del vestuario, ante la requisitoria de la prensa, expresó por primera vez qué sensaciones le dejó la definición en Doha: “Creo que nunca lo asimilaré [la derrota en la final], pero no hay razón para que mi club pague por un fracaso en la selección. PSG no es responsable. Intenté volver con la mejor energía posible”.
En los próximos días volverá a tener de compañero a Lionel Messi, su contrafigura en la final de Doha: “Hablé con él después del partido, lo felicité porque [el Mundial] era la búsqueda de su vida para él. Para mí también, pero fallé, así que siempre tienes que ser un buen rival. Esperaremos a que regrese Leo para volver a ganar partidos y marcar goles”.

