“Nada justifica la barbarie y nada justifica el linchamiento que se produjo con motivo de este partido de fútbol”. Con esta afirmación, Álvaro Elizalde, ministro del Interior de Chile, sintetizó la postura oficial de su gobierno tras los incidentes violentos ocurridos en el estadio de Independiente, el pasado miércoles, durante un partido contra Universidad de Chile, por la Copa Sudamericana.
Elizalde, en diálogo con varios medios desde el Hospital Fiorito, donde están internados algunos de los heridos durante el encuentro internacional de fútbol, subrayó la gravedad de los hechos y la necesidad de que los responsables enfrenten a la justicia, sin distinción de nacionalidad ni de filiación deportiva.
Consultado sobre la liberación de los ciudadanos chilenos que permanecían detenidos tras los disturbios, Elizalde calificó este desenlace como “una buena noticia para poder regresar a nuestro país”, y destacó la importancia de mantener y fortalecer los lazos entre Chile y Argentina, a los que definió como “países hermanos”.
El funcionario chileno, además, reconoció el trabajo del personal médico argentino, y confirmó que dos personas, Gonzalo Alfaro y Jaime Mora, permanecen internadas, aunque fuera de riesgo vital. A su vez, relató que se reunió con los familiares de los heridos.

