Semana a semana, en la Bombonera se van realizando diferentes obras que se ajustan al marco del Master Plan que Juan Román Riquelme tiene guardado bajo llave y concluirá con la ampliación definitiva del aforo. El estadio Alberto J. Armando cambió considerablemente su estética desde que asumió esta comisión directiva y a la brevedad se informarán oficialmente nuevos avances a los que Infobae tuvo acceso exclusivo hace algunas semanas.
Por lo pronto, la comisión directiva xeneize maneja una información sensible: existen propiedades frentistas a la Bombonera sobre la calle Dr. del Valle Iberlucea que pasarán a formar parte de la lista de bienes históricos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Qué quiere decir esto? Que Boca Juniors ya no podrá contemplar la idea de comprar esas viviendas para agrandar su cancha, motivo por el cual el proyecto que tiene en mente Riquelme cobra aún más fuerza ya que su idea era agrandar el escenario hacia el sector opuesto y “no echar gente del barrio”.

Un punto importante es que a lo largo de todo el año próximo Boca no mudará su localía. Esta confirmación va de la mano con un rumor que se instaló en los últimos días: ¿puede la Bombonera ser sede de la final de la Libertadores 2026? Esto es algo que está en estudio por parte de la Conmebol, aunque desde el club aseguraron que no ofrecieron las instalaciones al ente que rige al fútbol sudamericano y que eso queda sometido al azar y las inspecciones posteriores pertinentes entre los escenarios candidatos.
De esta forma, el sector que se reformaría el año próximo es el de la Platea L (inferior), que arrancaría en febrero y quedaría listo entre abril y mayo. Estos primeros arreglos y refacciones están contemplados dentro de una etapa previa que le permitirá al primer equipo mantener su localía en su estadio. Recién cuando se tiren abajo los palcos de la calle Iberlucea se procederá a buscar otra cancha y se precisará cuánto tiempo deberá jugar Boca fuera de la Bombonera.

