“No puedo entender que a estas alturas haya cortes de luz. Aún no están preparados para estas altas temperaturas. ¡Es increíble!”, disparó Maria Carranza, del barrio de Coghlan, por el grupo de WhatsApp del consorcio del edificio en el que vive. “Qué desastre, mi dios”, contestó una de sus vecinas. “El bot de Edenor no responde y el 0800, colapsado”, informó otra.
Eran las 14.45 cuando varios barrios de la ciudad de Buenos Aires –Recoleta, Palermo, Cañitas, Belgrano, Núñez, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza– comenzaron a reportar cortes de luz, como también en distintos puntos del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA). De hecho, la interrupción se extendió hasta San Isidro.
La página oficial del Ente Regulador de la Electricidad (ENRE) dejó de funcionar y no hubo información oficial sobre los cortes de luz en el momento del apagón. El primer dato oficial de Edenor reportó que al menos cuatro millones de personas del AMBA quedaron sin suministro eléctrico hoy a las 14.45, cuando la temperatura superaba los 33°C.
Fue por una falla técnica en una subestación de la distribuidora en Morón, que provocó la desconexión de cuatro líneas de alta tensión. Los usuarios de Edesur también se vieron afectados debido a que el sistema de distribución eléctrica está interconectado.
En la empresa informaron que el servicio debería normalizarse en el transcurso de una hora. A partir de las 15.15 comenzaron a reportar, de manera escalonada, su restauración. A las 15.45, el 85% del servicio se había normalizado. Los cortes coincidieron con el tercer día de la ola de calor que afecta al AMBA.
“Había ido al banco a hacer un trámite y después entré al Alto Palermo, cerca de las dos de la tarde, porque necesitaba ir al baño. Ahí se cortó todo: todo el Alto Palermo se quedó sin luz”, explicó Ana Bonachero, de 46 años. “Después vinimos a un restaurante y desde que llegamos no hay electricidad. Queríamos comer algo más, pero solo nos pudieron servir ensalada”, agregó. Los clientes permanecieron a oscuras, consumiendo únicamente bebidas, ya que desde hacía aproximadamente una hora no había luz.
A algunos metros de ese restaurante, José Luis Suñó, de 63 años, dueño del local Kantuta, contó que estuvo sin servicio eléctrico. “El corte duró más de media hora. Empezó más o menos a las 15.30”, relató.
“Se apagaron las heladeras, eso fue lo que más me perjudicó. Tengo milanesas y otros alimentos que, con el calor, se ven afectados. No tengo generador. Estoy pensando en conseguir uno si esto vuelve a pasar, porque las heladeras son fundamentales acá”, añadió.
No solo los restaurantes y los comercios gastronómicos se vieron afectados por el apagón. En el lavadero Rapilim, en Güemes y Malabia, el corte de luz perjudicó la jornada laboral. “Al no tener electricidad durante una hora, las máquinas no funcionaron y el servicio se retrasó. Es tiempo perdido que no se puede recuperar de ninguna manera, salvo haciendo horas extras”, contó Marcelo, de 48 años.

