La muerte de Valentino Garavani marca el cierre de una era en la moda internacional, pero también reactiva el interés por una relación que fue mucho más que un vínculo sentimental. Durante más de medio siglo, el diseñador compartió su vida con Giancarlo Giammetti, compañero, socio estratégico y presencia constante detrás del mito del “rojo Valentino”.
La dupla construyó un universo propio, lejos del ruido mediático y con reglas claras. Mientras uno brillaba en los ateliers y desfiles, el otro ordenaba números, contratos y expansión internacional. Una división de roles casi quirúrgica, que sostuvo el crecimiento de la maison incluso en momentos de crisis del sector.

