La aprobación del régimen de inocencia fiscal generó interrogantes sobre los cambios en la formalización de los dólares guardados fuera del sistema financiero. El nuevo esquema, dirigido a personas humanas y sucesiones indivisas inscriptas en el impuesto a las ganancias, introduce una declaración jurada simplificada con menos exigencias de información y nuevos incentivos para regularizar fondos.
El economista Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, aportó una mirada sobre las causas del ahorro informal: “Si bien no soy partidario de los blanqueos, y esto tiene cierto aire a blanqueo, hay que reconocer que fueron los propios gobiernos los que obligaron a negrear los ahorros a la gente. Sobre todo a la gente de ahorros medios para abajo, que por ahí no tenían acceso a poder comprar durante la época de cepos, dólares financieros y por supuesto que menos dólar oficial, que no podía comprar nadie. Y nadie se iba a quedar con pesos para ver cómo le robaban sus ahorros desde el Banco Central con impuesto inflacionario. Así que la gente buscó refugio donde pudo y hizo lo que pudo, pues, en las cuevas, en los arbolitos, comprando en negro. Y ahora hay, hay que dejarle a la gente volver a tener disponibles sus ahorros, ¿no?”.
Abram profundizó en el efecto económico: “Cuando la gente por temor ahorraba en dólares, lo que estaba haciendo era dejar de consumir e invertir, con un impacto negativo sobre la economía. Ahora, guardar en un cajoncito, en una caja, de dólares que salían del sistema y, por lo tanto, afectaban negativamente el nivel de actividad. Si logramos que esos dólares vuelvan y sean usados o se ahorren en el mercado doméstico, de nuevo van a tener el efecto contrario, que es tener un impacto positivo sobre el nivel de, de actividad y, por lo tanto, del bienestar de todos los argentinos”.

