Los temores a una crisis energética global aumentaron el lunes mientras la guerra en Oriente Medio continua, con más ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán y el bombardeo sobre Líbano.
Un dron iraní cerró temporalmente el aeropuerto de Dubái, un crucial centro de los viajes globales. El ataque se da en el marco de la respuesta del régimen a Israel, a bases estadounidenses en la región y a la infraestructura energética de los países árabes del Golfo con drones y misiles.
También ha detenido el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde se transporta una quinta parte del petróleo mundial, lo que elevó drásticamente el precio del petróleo.
El crudo Brent, el referente internacional, se mantuvo obstinadamente por encima de los 100 dólares por barril el lunes. Se situaba en 104 dólares en las primeras operaciones, un alza de casi el 45% desde que Estados Unidos e Israel atacaron a Irán el 28 de febrero. Durante el conflicto ha llegado a dispararse hasta alrededor de 120 dólares.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, calificó de “delirantes” las afirmaciones de que su país podría estar buscando un fin negociado de la guerra, y escribió en una publicación en redes sociales a primera hora del lunes que su país no buscaba ni una “tregua ni conversaciones”.
Al amanecer del lunes, un dron impactó un tanque de combustible cerca del Aeropuerto Internacional de Dubái, el más transitado del mundo en tráfico internacional de pasajeros, lo que provocó un gran incendio.

