Fue un final polémico. Y del que se hablará por mucho tiempo. Porque fue la última jugada del partido, porque la pelota da claramente en la mano de Lucas Romero en el área de Cruzeiro y por lo que siguió después: un árbitro que ni siquiera fue llamado a revisarla, que marcó el final apurado para sacarse el problema de encima y que recibió el reclamo de todo Boca. Como si fuera poco, el volante argentino habló tras el 1-1 en la Bombonera sobre esa jugada en la que el Xeneize sintió que fue más que perjudicado.
“Me pega en la mano la última jugada del partido, pero fue totalmente casual. Yo tenía el brazo pegado al cuerpo, fue una jugada de rebote. En todo momento tenía tranquilidad, lo hablé con el juez desde el primer minuto. Le dije que fue casual. No dije que no fue mano. Y que lo chequearan, porque estaba tranquilo”, admitió el ex Vélez e Independiente.

