Madrid lo recibió este martes (9.55 hora local, cinco horas menos en Argentina) con una mañana templada espléndida, pero no es el clima sino la distancia y perspectiva global lo que vino a buscar Alberto Fernández a Europa en medio de una creciente tensión interna en el Frente de Todos. A más de dos meses de su última conversación con Cristina Kirchner, el Presidente sabe que esa puja llegó para quedarse y que las diferencias y matices con La Cámpora y el kirchnerismo duro se mantendránhasta el final de su gestión. Pero afirma a quien lo quiera escuchar que la unidad no está en juego y alentará que las discusiones se diriman en las PASO presidenciales de 2023.
“No me subí a ningún ring. Si me tengo que pelear, lo tengo que hacer con los otros, con la oposición, no con los nuestros”, le dijo Fernández a un integrante de la comitiva que lo acompaña. Se trata de una tropa acotada y bien “pura” albertista: el canciller Santiago Cafiero, y los secretarios Gustavo Beliz (Asuntos Estratégicos), Julio Vitobello (Presidencia), Gabriela Cerruti (Comunicación y Prensa) y Cecilia Todesca (Relaciones Económicas Internacionales).
La reflexión de Fernández, según reconstruyó este diario, se dio en el inicio del vuelo chárter de Aerolíneas Argentinas que despegó de Ezeiza el lunes a las 17.25. Todavía estaban bien frescas las duras réplicas de los ministros Martín Guzmán (Economía) y Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), y había trascendido que ambos habían salido con su aval, por lo que el jefe de Estado buscó desdramatizar y dejar en claro que, al menos de su parte, el tema no escalará.
“Está bien (que hayan hablado) para aclarar algunas cosas y que no haya confusión”, agregó el mandatario, según pudo reconstruir este diario a través de fuentes oficiales. Justificó así el accionar de sus ministros, que replicaron duro a la vice, algo que en otro momento era impensado.(Clarin)

