Alberto Fernández participó este mediodía de la asunción de Pedro Castillo, presidente electo de Perú, en un contexto de marcada inestabilidad en ese país que se arrastra desde hace cuatro años. El mandatario argentino llegó a Lima acompañado por la primera dama, Fabiola Yáñez. Pero el primer mandatario viajó con agenda propia, basada en fortalecer su figura a nivel regional.
El respaldo de Alberto Fernández por Castillo no es una sorpresa. Lo había adelantado a mediados de junio cuando aún se estaban dirimiendo los resultados del escrutinio definitivo de las elecciones presidenciales, sin que estuviera firme el triunfo del dirigente socialista por sobre Keiko Fujimori (de la derechista Fuerza Popular). “No he tenido la oportunidad de hablar con quien aparentemente ha resultado electo, pero si eso se confirmara, hoy mismo lo llamaría. Tengo todo el deseo de que trabajemos juntos y unamos esfuerzos en favor de América Latina”, había señalado el primer mandatario ante una consulta de la prensa durante la conferencia de prensa en la Casa Rosada junto al presidente del Gobierno español Pedro Sánchez.
Sin embargo, en Balcarce 50 sostienen que la posición oficial respecto de Perú se basa en la no injerencia en los problemas internos de cada país. “Respetamos las decisiones internas de cada organismo local, de la Justicia Electoral de cada país. Castillo es el nuevo presidente electo y vamos a apoyar para que le vaya bien”, dijeron en Casa de Gobierno.(Infobae)

