Pasaron apenas 20 segundos entre el descarrilamiento del tren que viajaba el domingo desde Málaga a Madrid y el brutal impacto de sus últimos vagones contra el ferrocarril que circulaba en dirección contraria, de Madrid a Huelva.
Hasta este lunes por la mañana, la tragedia ferroviaria que vive Andalucía, la región más poblada de España, contabilizaba ya 39 muertos y 152 heridos. Aún hay pasajeros desaparecidos.
Desde el consulado argentino en Madrid confirmaron a Clarín que, por ahora, no habría argentinos entre los fallecidos.
Ocurrió el domingo, a la altura de Adamuz, un pueblo de la provincia de Córdoba de unos 4.000 vecinos, cuando el choque entre los trenes, que circulaban en sentidos opuestos a más de 200 kilómetros por hora, provocó el desprendimiento de unos tres vagones que cayeron por un terraplén de cuatro metros.
El impacto fue tan brutal, que quedaron separados unos 500 metros unos de otros.
“Fue imposible actuar”, dijo Alvaro Fernández Heredia, presidente de Renfe, la empresa pública española que opera los trenes y el traslado de pasajeros y mercancías.

