Las autoridades españolas prevén terminar en las próximas horas las tareas de rescate de los cuerpos que todavía están atrapados en unos de los trenes que chocaron el domingo en las afueras de Córdoba. Dos grúas llegaron anoche a la localidad de Adamuz para remover los vagones que, tras el choque, cayeron en un terraplén de cuatro metros de profundidad. Los servicios de emergencia identificaron hasta el momento a 41 muertos en el accidente, aunque todavía hay personas que son buscadas por sus familiares.
Los rescatistas informaron que recuperaron tres cuerpos atrapados entre las ruinas del tren que se dirigía hacia Andalucía. La cifra coincide con las 43 denuncias de desaparecidos que se habían registrado durante las primeras horas del accidente. Además, las autoridades detallaron esta mañana que 39 pasajeros permanecían internados, de los cuales 13 están en unidades de terapia intensiva.
La investigación de los peritos está ahora enfocada en qué fallo ocasionó el descarrilamiento del tren Iryo con destino a Madrid, que luego fue embestido por otra formación que circulaba en sentido contrario. Tanto el gobierno español como los expertos de la empresa italiana aseguran que la reconstrucción no tendrá una pronta resolución, pero desde ambas partes se centran en la hipótesis de un desperfecto en las vías, que ya fue detectado por los investigadores. Aunque todavía queda por resolver la incógnita sobre si esa fue la causa del accidente o, en cambio, fue una consecuencia del descarrilamiento.
El ministro de Interior, Fernando Marlaska, aseguró esta mañana ante los medios que “todas las hipótesis están abiertas” en una investigación que acaba de comenzar. “Tras las inspecciones sobre el terreno, se ha determinado que será necesario analizar en laboratorio los rieles en el punto de inicio del descarrilamiento e inspeccionar la rodadura del tren Iryo”, agregó el ministro, después de una reunión de gabinete en La Moncloa.

