Agónico triunfo de Boca de la mano de Tévez

Anoche en La Bombonera, el conjunto de la ribera y Atlético Paranaense se disputaban el primer lugar en el grupo G de la Copa Libertadores.

Durante toda la noche se luchó mucho más de lo que se jugó. El terreno de juego invitaba a que se diera un partido friccionado, con mucho roce y poco juego. El arbitro ecuatoriano Ruiz, de floja tarea, hizo lo suyo también para que así fuera. Tibia tarea del colegiado, muy permisivo durante los 95 minutos que duró el encuentro.

Tras un arranque (15 minutos) en el que Boca superó ampliamente al conjunto de Curitiba, el partido entró en un letargo en donde sucedía poco y nada. La gente, que concurrió masivamente al estadio en una noche de frío y lluvia, aportaba lo poco que sucedía en el barrio del sur de la ciudad. 

Promediando la segunda mitad, Marco Rúben (nuevamente verdugo xeneize) aprovechó un error grosero del arquero Andrada y convirtió el 1 a 0 para el visitante. Con ese resultado, Boca quedaba como el peor segundo de cara a los octavos de final. Un panorama complicado.

El quiebre del partido para el local se produjo a los 69 minutos, cuando Gustavo Alfaro mandó a la cancha a Carlos Tevez , que en apenas un rato le cambió la cara al equipo, al partido y al grupo. 

Movedizo, rápido, inteligente, el de Fuerte Apache jugó 25 minutos notables que coronó con un gol desde el borde del área grande, sobre el palo derecho del arquero brasilero (de floja respuesta en ambos goles) para darle el triunfo agónico al xeneize, y de ese modo quedar como puntero del grupo. 

Lisandro López había marcado el empate transitorio en el minuto 72, tras un centro de Mauro Zarate, de floja tarea. 

Boca jugó mal. Ganó con muy poco. Ambos equipos deberán levantar mucho sus rendimientos de cara a lo que viene si pretenden seguir avanzando en la copa.

La semana próxima en Asunción se realizará el sorteo que determinará el rival en la siguiente fase y el cuadro con todos los cruces de octavos. 

Alfaro sabe que debe trabajar para encontrar un mejor funcionamiento del equipo. No hubo ni solidez defensiva ni juego asociado ofensivo. Boca resuelve los partidos con  individualidades que aparecen y desaparecen partido a partido. 

Lo positivo sin duda es que se cumplió con el objetivo de ganar y quedarse con el primer puesto. Eso aporta tranquilidad para trabajar pensando en lo que viene, pero Boca debe ser consciente de que lo que queda por mejorar de aquí en adelante es todavía mucho.

Por Bruno Fagioli.


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