En el Gobierno afirman que a partir del 9 de julio la flexibilización de la llegada de vuelos estará sujeta a los controles y medidas que las provincias dispongan en el territorio sobre el cumplimiento de la cuarentena para evitar la llegada y propagación de la tan temida variante Delta del coronavirus.
“Ahora hay que mirar a las provincias, depende de cada gobernador y de las medidas que se tomen”, advierten desde el Gobierno al defender la decisión del Presidente de reducir el 70 por ciento de los ingresos a la Argentina como herramienta para ganar tiempo para que avance el plan de vacunación.
En rigor, la Casa Rosada enmarca la medida en un contexto en el que mientras la cepa Delta, por su contagiosidad, obliga a revertir aperturas incluso en países con un porcentaje alto de su población vacunada, la directora de Migraciones, Florencia Carignano, hizo dos serias advertencias en el plazo de tres semanas por groseros incumplimientos de la cuarentena.
Y reprochan que, entre el primer aviso -denunció que cuatro de cada diez argentinos que volvían del exterior rompían el aislamiento de 7 días- y el segundo, poco cambió: la cifra de infractores bajó apenas a un 32 por ciento.
En el Gobierno reconocen que de esa situación, corroborada en distintos operativos realizados semanas atrás por Migraciones en Buenos Aires, CABA, Santa Fe, Chubut, Mendoza, La Rioja, Corrientes, Jujuy y Salta, en paralelo a los que deben hacer las fuerzas de seguridad locales, se respalda la medida adoptada por el Presidente. “La única forma de postergar que llegue la cepa es respetando el aislamiento, independientemente si te hayas ido a vacunar o por trabajo, no hay otra forma”, remarcan.(clarin)

