Sin repitencia anualizada ni materias previas: con “avance continuo”. Sin docentes taxi: con profesores por cargo. Sin eliminar contenidos, pero habilitando la posibilidad de priorizarlos y de reorganizarlos. Con un rediseño de los espacios y tiempos de aprendizaje y con horas remuneradas para la planificación y el trabajo en equipo entre docentes.
Así están pensando la reforma de la escuela secundaria desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, según el anuncio realizado hoy por el jefe de gobierno, Jorge Macri, y la ministra de Educación, Mercedes Miguel. Tal como lo había anticipado Infobae, el Gobierno porteño implementará a partir de marzo de 2025 una reforma de la secundaria que empezará por 30 escuelas “pioneras” que se ofrecieron voluntariamente (19 públicas y 11 privadas) y que contarán con acompañamiento presencial de los equipos del Ministerio de Educación, según informaron.
La medida se hará efectiva por medio de una resolución que “habilita” a las escuelas pioneras a definir los cambios necesarios en la organización de los contenidos, la dinámica institucional y el trabajo docente, entre otras cuestiones. Luego, a partir de 2026, la reforma se extenderá en forma gradual en las escuelas estales y privadas, con el objetivo de llegar eventualmente a los 195.900 estudiantes que cursan la secundaria en alguna de las 508 escuelas de ese nivel en la ciudad.
Al anticiparla a la prensa, desde el Gobierno porteño enfatizaron que la reforma –denominada “Secundaria Aprende”– fue diseñada en el marco de un proceso de consulta con distintos actores del sistema educativo, y como parte del plan Buenos Aires Aprende, que según las autoridades busca “pasar de la enseñanza al aprendizaje”.
“Estamos empezando la transformación de la escuela secundaria. Es un camino que muchos países ya emprendieron, porque el sistema no está funcionando, ni en Argentina ni en el mundo”, dijo Jorge Macri al presentar la medida. “Estamos enseñando igual que hace 80 años. En la escuela no cambió nada, y afuera cambió todo”, consideró.
“Hoy los chicos la pasan mal en el aula, no saben bien para qué van. Queremos que la experiencia en la clase vuelva a ser interesante y, sobre todo, que aprendan. El gran foco de la transformación está puesto en cambiar abordaje del docente en el aula, por eso va a requerir mucha capacitación”, explicó el jefe de gobierno.
Uno de los documentos que fundamentan la reforma enfatiza la necesidad de personalizar las trayectorias educativas de cada estudiante en el marco de un “avance continuo”, profundizar la implementación del régimen de profesores por cargo, trabajar explícitamente en el bienestar emocional de los estudiantes y habilitar recorridos más flexibles, que garanticen los “aprendizajes fundacionales” pero también incorporen materias optativas y nuevas formas de agrupar a los alumnos (por ejemplo, por niveles de avance en sus capacidades y no por su edad).

