En el entorno del presidente Javier Milei continúan marcando que el alineamiento geopolítico con Estados Unidos es la principal línea rectora que puede definir qué estrategia es la más óptima para la transición política en Venezuela.
La Casa Rosada decidió reducir sus declaraciones públicas por estos días para no interferir sobre las complejas negociaciones que Washington comenzó a elaborar sobre el régimen que ahora preside Delcy Rodríguez, a quien Donald Trump ve como la dirigente clave con quien trabajar por estas semanas para destrabar el complejo panorama político que se vislumbra en Venezuela luego de la extracción del exdictador Nicolás Maduro.
Una figura de la Mesa Política libertaria desmintió de manera tajante que Milei haya estado hablando con diferentes jefes de Estado sobre la posibilidad de promover el ascenso al poder de Edmundo González Urrutia, quien fuera elegido como presidente en las elecciones realizadas en diciembre. “Es falso”, marcaron.
Ayer había trascendido que Milei habló con Emmanuel Macron, con quien mantiene una estrechísima cercanía pese a ciertos matices ideológicos. Por caso, el presidente de Francia considera que Maduro debía dejar el poder de alguna manera u otra, pero que el operativo de Estados Unidos viola el derecho internacional, algo que Milei no cree.
En Rosada creen que la situación en Venezuela está atravesada por una complejidad particular. “La estructura del régimen sigue vigente”, dijo una fuente inobjetable de la Presidencia, que indicó que “llamar a elecciones sería un delirio porque no podría haber un proceso viable”.
Horas más tarde de haberse concretado el operativo en la madrugada del sábado, Milei respaldó la legitimidad de Edmundo González Urrutia, reconociéndolo como presidente electo, al destacar que “ganó las elecciones, tiene un mandato por cumplir y es el Presidente electo”.
Horas después, Trump relativizó la centralidad de González Urrutia para este momento, señalando que Corina Machado “no tiene el respaldo ni el respeto” necesarios para liderar el país.
A partir de esa definición desde Washington, la Casa Rosada alineó su análisis con el diagnóstico estadounidense: funcionarios próximos a Milei recalcaron a Infobae que, en las circunstancias actuales, una designación improvisada podría derivar en un escenario de anomia política, y que González Urrutia y Machado deberían participar más adelante en un diálogo político pero mucho más adelante.

