El Gobierno aceptó oficialmente la renuncia de Sergio Urribarri a la embajada argentina en Israel, presentada después de haber sido encontrado culpable por delitos de peculado y negociaciones incompatibles con la función pública, en cinco causas distintas.
Era una medida que la oposición reclamaba de manera ferviente. El malestar quedó evidenciado principalmente el 25 de mayo, cuando el exgobernador de Entre Ríosencabezó la celebración por un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo en la misión diplomática nacional en aquel país asiático.
Este martes, en el Decreto 287/2022 del Boletín Oficial, que lleva la firma de Alberto Fernández y del canciller, Santiago Cafiero, el Gobierno confirmó que aceptó la dimisión de Urribarri “al cargo de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República ante el Estado de Israel, a partir del día siguiente de la publicación” de la normativa.
En el documento se aclaró Urribarri será trasladado “desde la Embajada de la República ante el Estado de Israel al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto” y que “el gasto que demande el cumplimiento del presente decreto se imputará a las partidas específicas del presupuesto de la Jurisdicción 35” de esa misma cartera.
Urribarri, uno de los primeros embajadores políticos designados por la gestión de Alberto Fernández, fue condenado el último 7 de abril a ocho años de cárcel e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por hechos de corrupción que se le imputan por su gestión como gobernador de Entre Ríos entre 2007 y 2015.
La fiscal que lo investigó, Cecilia Goyeneche, fue destituida al mes siguiente, en principio por otra causa pero con grandes sospechas de parte de la funcionaria judicial de que sus averiguaciones y la remoción fueron de la mano.(Clarin)

