El Presidente se somete a estudios médicos y hay incertidumbre por su agenda

Argentina's President Alberto Fernández waves during the swearing-in ceremony for Colombia's new President Gustavo Petro in Bogota, Colombia, Sunday, Aug. 7, 2022. (AP Photo/Fernando Vergara)

Su regreso al país después de la gira internacional que estuvo marcada por su descompensación en Indonesia, Alberto Fernández tenía previsto descansar el fin de semana largo en la quinta de Olivos y luego someterse a estudios médicos por recomendación de la unidad médica presidencial. Pero en las últimas horas el Gobierno confirmó que el chequeo, una endoscopía, se adelantará y se realizará en un sanatorio porteño.

En un comunicado de la Unidad Médica Presidencial, firmado por su titular Federico Saavedra, se precisó que el Presidente será sometido a “controles endoscópicos” luego de “haber padecido un sangrado digestivo por una gastritis erosiva”. El estudio se realizaría en el sanatorio Otamendi de la ciudad de Buenos Aires y la Unidad Médica se comprometió a mantener “informada a la opinión pública de la evolución de la salud del primer mandatario”.

El comunicado de la Unidad Médica Presidencial, difundido esta noche
El comunicado de la Unidad Médica Presidencial, difundido esta noche

Fernández volvió al país luego de ocho días de viaje por Francia e Indonesia -y una breve escala en España-, en una gira que quedó signada por el impacto que generó la descompensación que sufrió y el diagnóstico posterior. El foco quedó allí luego de que el mandatario se desmayara en la mañana del martes (medianoche argentina) en la paradisíaca isla de Bali, a la que llegó para participar del G-20. Reemplazado por Santiago Cafiero, canciller y uno de sus hombres de mayor confianza, Fernández solo pudo dar presente en las reuniones con el presidente chino, Xi Jinping y con la titular del FMI, Kristalina Georvieva. El resto de la agenda quedó suspendida.

Se trató también de los dos encuentros más celebrados por la comitiva argentina, por los resultados que obtuvieron en ambos. En la reunión con el líder chino -a la que Fernández concurrió directo desde el Sanglah General Hospital, adonde fue atendido- consiguió una respuesta al pedido de ampliación de los swap, lo que le da al país la posibilidad de ampliar las alicaídas reservas del Central. En tanto que en el caso del FMI la noticia celebrada por Argentina fue la promesa de un nuevo tratamiento de los sobrecargos y la posibilidad de que se analice el impacto de la guerra en Ucrania, en la economía local. “Hizo un esfuerzo sobrehumano para ir a lo de Xi Jinping”, dirían horas después desde su comitiva para agregar luego: “Se necesitaba esa plata y Alberto hizo todo por ir. Si no iba él, se cancelaba”, completaban.

El episodio de salud de Fernández, que fue diagnosticado como una gastritis erosiva con signos de sangrado, se transformó en la noticia disruptiva de una gira en la que se buscaba oxigenar la imagen presidencial y ponerlo en el nivel de líder que comparte ámbitos con la elite internacional. Pero los miembros de su comitiva admitieron que el episodio alteró la interpretación que hubo por el susto e impacto de lo sucedido. Incluido el propio mandatario, que desde entonces pasó por casi 24 horas de ayuno y ahora lleva una dieta estricta y supervisada por la Unidad Médica Presidencial, que también le recomendó que se tome este fin de semana largo para estar tranquilo y luego realice una serie de estudios, que se concretarían, todo indica, en el Sanatorio Otamendi. A partir de allí habrá mayores precisiones sobre su situación de salud y cómo deberá seguir. “Hay que esperar y ver”, sintetizó un hombre de la comitiva. ( La Nación)

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