Draghi había renunciado hace una semana después que el populista Movimiento 5 Estrellas se negó a votarle la confianza alegando que el primer ministro no respondía a sus demandas en nueve puntos, sobre varios problemas sociales.
Ayer, miércoles, lo que Draghi no esperaba es que los dos partidos de derecha que forman parte de su coalición se negaran a darle la confianza y reclamaran un nuevo modelo de gobierno, siempre presidido por el primer ministro, pero que excluyera a varios ministros actuales, del área progresista y con un nuevo programa.
La crisis se abrió así en medio de una de las bataholas más grandes que se recuerdan en los 70 años de vida del parlamento republicano.
Solo 95 senadores votaron afirmativamente en el voto de confianza. Tres partidos importantes se negaron a participar de la votación.
Hoy a la mañana Draghi se presentó ante la Cámara de Diputados, que lo acogió con una ovación de gritos y aplausos de la mayoria de los parlamentarios.
Emocionado, Draghi respondió con un chiste. Dijo que “los banqueros centrales a veces usan el corazón”, prolongando el chiste que hizo en una cena a los corresponsales extranjeros en los que contó que un hombre que necesitaba un trasplante al corazón, entre el de un joven y un viejo banquero eligió a este último: porque el corazón no lo usa.
A continuación dijo que se dirigía al Palacio del Quirinal para informar su “determinación” al jefe del Estado. Tras renunciar ante Mattarella, regresó a la Cámara de Diputados e informó de su decisión irrevocable. (clarin)

