Según la portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, la directiva para cerrar el Consulado General de China se hizo para «proteger la propiedad intelectual estadounidense y la información privada de sus ciudadanos».
El gobierno chino respondió que era una «provocación sin precedentes» y que violaba ley internacional. Según medios locales, los bomberos fueron llamados a la escena luego de que testigos presenciales informaron sobre incendios fuera del consulado.

