Lopburi, una ciudad de Tailandia, se hizo muy conocida entre los turistas por su gran cantidad de monos. Estos, sin embargo, se han reproducido sin control, y la pandemia del nuevo coronavirus ha cambiado su comportamiento de forma radical. Con los humanos refugiados, ahora ellos son los “dueños” del lugar.
“Nosotros vivimos en una jaula y los monos viven en libertad”, manifestó Kuljira, una comerciante del lugar, a la agencia AFP. “Su excremento está en todas partes, el olor es insoportable, sobre todo cuando llueve”, agregó. Taweesak, otro vendedor, colocó tigres y cocodrilos de peluche para ahuyentar a los primates de su tienda.
Todo esto ha llevado a las autoridades a ejecutar un plan para esterilizar a unos 500 ejemplares. Pero también se piensan en soluciones a largo plazo, como reubicarlos en un santuario a construirse en una zona apartada de la ciudad.

