Los precios del petróleo se dispararon este lunes a su nivel más alto en más de tres años y medio, impulsados por la expansión de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y el temor a una interrupción prolongada del suministro energético desde Medio Oriente. La escalada del conflicto elevó los riesgos para el transporte marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz y generó una fuerte reacción en los mercados financieros internacionales.
Las bolsas asiáticas se desplomaron el lunes y los precios del petróleo se dispararon más del 25% a más de US$120 el barril, ante los temores causados por la guerra, que entra en su segunda semana sin señales de tregua. Por ejemplo, la Bolsa de Seúl -que este año había tenido un rendimiento fuerte por sus empresas tecnológicas- perdió más del 8%, mientras que Tokio cayó más del 7% y Taipéi más del 5%. También se registraron fuertes bajas en las bolsas de Hong Kong, Shanghái, Sídney, Singapur, Manila y Wellington.
En las primeras operaciones, los futuros del crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) llegaron a subir más de 30%, alcanzando los US$119,48 el barril, su nivel más alto desde julio de 2022, para luego estabilizarse momentáneamente en US$102. El contrato de referencia ya había subido un 12% el viernes y acumula un incremento cercano al 36% en la última semana.
El petróleo Brent, referencia internacional, también registró fuertes alzas: trepó 27,54% y subió hasta 119,50 dólares por barril a primera hora del día, pero más tarde se negociaba a cerca de US$105 dólares, después de haber subido cerca de 28% la semana pasada. El repunte se produce en medio de crecientes preocupaciones por el impacto del conflicto en la producción y el transporte de crudo en la región del Golfo Pérsico.

