Nervioso y escoltado por un grupo cada vez mayor de policías, el ministro dijo frente a las cámaras que fue hasta el lugar para hablar con los colectiveros: «Entiendo el problema que están pasando. Estoy acá porque sé lo que están pasando todos los días y no hay nadie que venga a poner la cara. Yo no salgo corriendo como todos los demás».
«Así no vamos a solucionar nada», enfatizó el funcionario, quien insistió que «no hay soluciones mágicas» para la inseguridad que afecta al conurbano bonaerense.
Mientras Berni intentaba hablar con los manifestantes, un grupo le gritó «hijo de puta» y otros volvieron a agredirlo, esta vez con tomatazos y tierra.
Pasadas las 12.20, Berni dejó el lugar escoltado por la Policía de la Ciudad. A pocos metros, otros efectivos se enfrentaban con manifestantes que seguían revoleando cascotes y piedras
Todo ocurrió horas después del crimen de un chofer de la línea 620 de colectivos que estaba a punto de jubilarse.

