Eso sí, no dio el equipo. Tampoco reveló con qué táctica jugará. Si serán cinco o cuatro en el fondo. Pero sí admitió que Ángel Di María está pleno y que se encuentra disponible para la final. “No jugamos ningún partido igual, y este será de la misma manera -admitió-. Jugaremos el partido que creemos que será mejor para esta final. Francia también juega de manera diferente. Y es una buena señal”.
Sobre eso, el entrenador también habló. Aunque no quiso dejar frases muy elocuentes sobre cómo imagina el juego, sí dejo algunos conceptos interesantes. “Hay una frase que dice que las finales se ganan y no se juegan. Pero la final hay que jugarla. Lo mismo que hicimos en los últimos partidos. Sabiendo las dificultades que puede proponer del rival y cómo le podemos hacer daño. Desde lo emotivo hay poco que decir, pero el partido se analiza, se trabaja y no podemos pensar sólo en salir a ganar. No se pueden ganar todos los duelos. Hay que analizar bien todo e intentar no fallar”.
No eludió la respuesta cuando tuvo que hablar de cómo detener al principal jugador de su rival, Kylian Mbappé. “Es un jugador enorme, joven y sin duda seguirá creciendo. Detenerlo es un trabajo del equipo más que algo que se pueda solucionar de manera individual. Además, hay otros futbolistas que lo abastecen y que lo hacen mejor jugador”.
La final la pensó mil veces y sabe que cada una de ellas es posible, pero que en la cancha, el minuto a minuto le marcará destinos que no proyectó. “Cada equipo tiene sus fortalezas e individualidades. Estamos para competir, esta selección compite. Cualquier error puede cambiar el resultado. Ojalá la moneda caiga para nuestro lado”, pidió.
Para luego referirse a la posibilidad de que sea el último partido de Lionel Messi: “Soy de los que piensan que las cosas a veces se dan de manera espontánea. Sinceramente lo único que queremos es jugar la final, ganarla, levantar el trofeo y veremos qué decisión toma después Leo”.

