Lali Espósito y Pedro Rosemblat se casaron el sábado 31 de octubre en una antigua casona de San Telmo, en una celebración reservada que reunió a un grupo reducido de familiares y amigos. La pareja eligió mantener el encuentro lejos de la exposición pública y dispuso medidas de seguridad para preservar la privacidad de los invitados durante toda la jornada.
Los primeros datos sobre el casamiento circularon luego de que algunos de los asistentes compartieran anécdotas de lo ocurrido puertas adentro. Entre ellos estuvo Paulina Vetrano, hermana de Candela, quien relató en el streaming Había que decirlo cómo fue su llegada al evento, el protocolo para evitar registros con celulares y algunos de los momentos que atravesaron la ceremonia y la fiesta.
“Estábamos citados a las dos de la tarde”, recordó Paulina, quien asistió junto a su hermana, una de las mejores amigas de la novia. La planificación, sin embargo, se complicó antes de que comenzara la celebración: cuando advirtieron que ya eran las 14.15, Candela todavía no se había cambiado.
La situación sumó tensión porque la propia Cande tenía un rol especial dentro de la ceremonia: fue una de las testigos del casamiento. “Mi hermana en llanto”, relató Pauli al describir el apuro del trayecto y las llamadas que recibían mientras intentaban llegar a tiempo a la casona de San Telmo.
Paulina contó que, en medio del traslado, recibieron llamados que atribuyeron en un principio a la novia. “La llamaba Lali”, dijo sobre la situación que vivió su hermana. Luego aclaró que la comunicación provenía de alguien vinculado a la producción del evento, aunque el nerviosismo hizo que interpretaran la llamada de otra manera.
“Era como ‘no me puede estar pasando esto hoy’”, recordó Paulina sobre la reacción de Candela. Finalmente, lograron llegar a destino y la ceremonia comenzó apenas unos minutos después. “Llegamos y a los cinco minutos arrancó”, aseguró.
La decisión de los novios de resguardar lo que sucedía dentro de la boda se aplicó desde el ingreso. A cada asistente le entregaron una funda para guardar el teléfono y no podían utilizarlo durante el evento. La medida buscó evitar que circularan fotos, videos o detalles de la ceremonia en las redes sociales.

