Este jueves por la tarde, si Victoria Tolosa Paz observa desde las ventanas del piso 14 del ministerio de Desarrollo Social hacia la avenida 9 de Julio, verá escenas poco frecuentes, aunque no inéditas: los piqueteros teatralizarán un partido de fútbol y un acampe por tiempo indeterminado frente al histórico edificio que tiene la imagen de Evita.
La singular protesta comenzará a las 14 y podría extenderse hasta el viernes. Reclamarán por “una Navidad sin hambre”, protestarán por la falta de alimentos, herramientas y máquinas en los comedores y emprendimientos cooperativos y cuestionarán la baja en los planes sociales, como el Potenciar Trabajo, y el monto “bochornoso” que recibirán los beneficiarios de ese plan (alrededor de 1.300.000 personas): un bono de 13.500 pesos, en dos tramos.
Desde el Gobierno nacional intentaron evitar nuevas marchas y acampes en las calles porteñas y en el resto del país, pero las gestiones de la funcionaria que reemplazó a Juan Zabaletafracasaron. El centro neurálgico de la Ciudad de Buenos Aires colapsará una vez más.
La policía de la Ciudad será criticada por no desalojar a los miles de piqueteros que reclaman por lo que, según entienden, son demandas justas sin solución desde hace meses. Las Fuerzas Federales tampoco intervendrán. Esto ocurre desde que Alberto Fernández llegó a la Casa Rosada hace tres años.

