Las vallas que se ven alrededor del edificio de la Corte del Distrito Sur de Nueva York –instaladas desde el miércoles— es un signo de que algo importante pasará este jueves. Todavía no había salido el sol en Manhattan y periodistas y curiosos ya hacían fila frente a la sede judicial para intentar ingresar a la sala donde se presentará Nicolás Maduro, el ex dictador venezolano que solía aparecer en público a diario y que ahora permanece en una cárcel de alta seguridad en Brooklyn tras ser capturado en un operativo militar relámpago de Estados Unidos.
Decenas de cámaras de televisión de todo el mundo –prohibidas dentro del recinto—ya estaban instaladas desde temprano en la vereda, listas para registrar la llegada en medio de fuertes medidas de seguridad de Maduro y su esposa Cilia Flores, que se presentarán cerca del mediodía ante el juez Alvin Hellerstein, de 92 años.
Algunos en la fila estaban desde el día anterior, instalados con pequeñas carpas en la vereda. Otros, avivados de la expectativa, vendían el lugar en la hilera a nada menos que 50 dólares la hora.

