Después del partido, con otro título asegurado para Boca, Rojo se juntó con su familia en el centro del campo y decidió relajarse. Y lo hizo con un fasito de tabaco, abstraído de todo lo que lo rodeaba.
Además del cigarrillo, Rojo se sacó el hambre con una pizza. Y había que bajarla, por lo que se sacó la sed con una latita de Quilmes. Vale aclarar que el tamaño era mucho más chico que el súper vaso con el que brindaron Benedetto y Battaglia.
Otros jugadores de Boca también comieron pizzas pero eligieron acompañarla con champagne y no con cerveza.
Vale recordar que los festejos no se podrán extender demasiado porque, este jueves, Boca tendrá un cruce trascendental con Deportivo Cali en la Bombonera. El Xeneize deberá ganar sí o sí para pasar de ronda. Sino, podría quedar tercero y bajar a los octavos de final, pero de la Copa Sudamericana. (Clarin)


