Tras un duro revés judicial en Pensilvania, la presión aumenta por parte de figuras del partido republicano hacia el presidente Donald Trump para que abandone sus esfuerzos por anular las elecciones presidenciales de EEUU y ceda ante el demócrata Joe Biden.
Desde que Biden fue declarado ganador hace dos semanas, Trump ha lanzado un aluvión de demandas y ha montado una campaña de presión para evitar que los estados certifiquen el total de sus votos.
Hasta ahora, los intentos de obstaculizar la certificación de dichos resultados han fracasado en los tribunales de Georgia, Michigan y Arizona.
El sábado, Matthew Brann, un juez federal republicano designado por el ex presidente Barack Obama, desestimó una demanda similar en Pensilvania, remarcando que el caso equivalía a “argumentos legales forzados sin fundamento y acusaciones de carácter especulativo”.( Reuters)

