En un ejercicio final de realismo, el Gobierno terminó de negociar con aliados y opositores “dialoguistas” los puntos cruciales para sancionar la Ley Bases y su complemento, el paquete fiscal. El jueves, entonces, los proyectos irán al recinto de Diputados para cerrar la muy extensa prueba legislativa, superado ya el medio año de gestión libertaria. Ese paso le permitiría al oficialismo poner el foco en otros temas de su agenda -el Pacto de Mayo, cuyo relanzamiento pasó casi inadvertido- y atender cuestiones inquietantes, como la relación con el FMI, en un contexto de frío económico.
Después de su último viaje internacional, Javier Milei debe definir, entre otras cuestiones, el lugar que ocuparía Federico Sturzenegger en el Gabinete. Lo que se suponía un camino sencillo cuando fue pensada inicialmente esa formalización, se convirtió en un asunto delicado por el contexto mayor de la gestión, que relaciona también la interna con la situación económica. Parece claro que no hay margen para batallas domésticas sin retorno.
La necesaria muestra de capacidad de gestión en continuado está vinculada directamente con la contención de las disputas, duras, que hasta ahora dejaron un significativo número de baja de funcionarios -el último sacudón fue en Seguridad- y exponen que están en observación algunas áreas ministeriales. En ese escalón se pretendería acotar las internas. Y el dilatado caso de Sturzenegger es especialmente sensible, en espejo con Economía y menos, con la jefatura de Gabinete. Guillermo Francos y Luis Caputo son piezas centrales en el tablero del Gobierno.
Hay otro ingrediente que depende exclusivamente de Olivos y que hace a la gobernabilidad, algo que por supuesto no se agota en la necesidad de acuerdos políticos en el Congreso. Y se trata de las señales de intolerancia, un factor gravitante en términos de previsibilidad. Milei volvió en estos días a cargar de manera desmedida contra legisladores de espacios opositores -muchos de ellos, la llave para el acuerdo que le daría el primer éxito legislativo desde que asumió la Presidencia- a raíz del proyecto de movilidad jubilatoria, que ya fue aprobado en Diputados y seguramente volverá a escena, en el Senado.

