Marcos Rojo convierte el último penal. Todos sus compañeros van corriendo a abrazarlo, menos uno. Es Sergio Romero, el héroe de la noche que decidió no festejar la clasificaión de Boca a semifinales por respeto a Racing, el club que lo vio nacer.
El arquero, que fue silbado y abucheado en su regreso al Cilindro, declaró que tuvo “sensaciones encontradas” tras el partido y les dejó un mensaje a los hinchas de Racing: “No me gusta que la gente me putee, porque soy hincha de este club y lo amo” manifestó el misionero de 36 años y gran responsable de la clasificación del Xeneize.
“Por un lado, estoy muy feliz por lo que conseguimos con los muchachos, pero por el otro tengo sensaciones encontradas por esta clasificación. Me tocó hacer las cosas bien y no pude festejarlo”, señaló Romero, visiblemente afectado.
Por último, se mostró feliz por su actualidad y por haber recuperado su buen nivel: “Pude ayudar al equipo al cual me debo a seguir en carrera en el torneo. También demostré que sigo vigente”.

