El gobierno porteño se mantiene expectante de la publicación del decreto presidencial que confirmará la restricción de la circulación nocturna en todo el país para saber cuál es el margen de acción que tendrán las jurisdicciones. Si la medida que impulsa la Nación para frenar, o al menos, contener el rebrote de coronavirus en todas las provincias es flexible, lo llevarán a la práctica de una forma diferente al espíritu de la norma. En cambio, si no admite concesiones, se plegarán al pedido y evitarán otro choque político.
En el gobierno entienden que con el cierre de los locales gastronómicos, especialmente, a partir de las 23 era suficiente, aunque admiten que si el repunte de casos continúa en ascenso se podrían sumar otras restricciones. «Nosotros creemos que hay que atacar los encuentros sociales que se están dando especialmente en boliches, bares, restaurantes, espacio público y privado, pero no restringir la circulación», sostiene una fuente oficial cercana a Horacio Rodríguez Larreta. Si la idea no puede ser implementada, acatarán la restricción total entre las 23 y las 6.
La Ciudad había compartido esta postura con el presidente de la Nación, Alberto Fernández, cuando el miércoles pasado comenzó a circular un borrador entre los gobernadores para informar los planes tendientes a darle una nueva batalla al Covid-19. Los mandatarios provinciales respaldaron la propuesta, pero Fernández terminó de tomar la decisión luego de la reunión que tuvo el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, con los intendentes provinciales. Los jefes comunales de Pinamar, Martín Yeza, y de General Pueyrredon, Guillermo Montenegro, entre otros, también rechazaron la medida.(La Nacion)

