Desde la llegada de La Libertad Avanza a la Casa Rosada cambió el paradigma de las protestas piqueteras en la calle: hay reclamos, pero ya sin cortes porque marchan sin interrumpir el tránsito. Hasta el dirigente de izquierda más caracterizado con este sector, Eduardo Belliboni, reclama por alimentos para los comedores desde la vereda del Ministerio de Capital Humano, ubicado en Carlos Pellegrini y Juncal, en la Ciudad de Buenos Aires. Además, las convocatorias son exiguas. ¿Qué sucedió para que en menos de nueve meses el Gobierno de Javier Milei plasmara una de sus promesas de campaña que era “terminar con las extorsiones y los cortes de los piqueteros”.
Infobae dialogó con diez dirigentes sociales vinculados a la Unión Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) que integran Unión por la Patria y piqueteros de izquierda, para comprender las razones de la nueva realidad. Con poca autocrítica, reconocen que se impuso un orden y que la sociedad los cuestiona. “La gente del territorio que se movilizaba y marchaba está muy mal, está desencantada, ya no confía en el dirigente social”, reconocen.
Por su parte, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, recordó: “Circular por el país parecía imposible. Muchos argentinos pensaban que los piquetes iban a ser eternos. Al llegar el gobierno dictamos un protocolo que regula el modo en que se llevan adelante las protestas y fue avalado por distintas instancias judiciales. Estamos ante un cambio de paradigma en esta materia. Nadie impide que puedan tener su marcha, lo que no van a poder hacer es cortar la calle. Irán por la vereda o a una plaza”.

