Convulsionado por la celeridad con que la Corte avanzó con la ratificación de la condena a Cristina Kirchner, el peronismo busca ahora mostrarse unido detrás de la jefa del PJ nacional, como lo intentó ayer con la presencia de Axel Kicillof y Sergio Massa en la sede de la calle Matheu. Sin embargo, sus dirigentes exhiben por estas horas incertidumbre sobre el escenario que se abre sin la expresidenta en la oferta electoral para enfrentar al Gobierno en la provincia de Buenos Aires.
Hasta el gobernador Kicillof, que venía enfrentado al kirchnerismo, había asumido la idea de que la candidatura de Cristina era positiva para aglutinar a los votantes peronistas en una sección de la provincia en la que ni él, ni Massa, cuentan con figuras convocantes. Pese a que se diferenció de La Cámpora, Kicillof deslizó en la intimidad que el país ingresa en una “situación de extrema gravedad” tras la definición de la Corte sobre la expresidenta.
Sin embargo, el gobernador no fue parte del pequeño grupo que rodeó a Cristina cuando se anunció el fallo. Junto a la expresidenta estuvieron Alicia Kirchner, Carlos Zannini, Juan Manuel Olmos, Wado de Pedro, Mayra Mendoza y Máximo Kirchner, que entraba y salía de una pequeña salita en la sede del PJ de la calle Matheu. Ahí también estuvo pegado a la jefa su secretario Mariano Cabral. En ese pequeño círculo de confianza se lo vio a Massa.

