Un complot. Así definió Javier Alonso, ministro de Seguridad de Axel Kicillof, lo que estaba gestándose en la policía de la provincia de Buenos Aires. Veinticuatro oficiales –algunos de alto rango– estaban trabajando para el comisario retirado Maximiliano Bondarenko, que en el último fin de semana fue ungido como candidato a diputado provincial por La Libertad Avanza (LLA) en la decisiva tercera sección electoral. Proyectos, información y mensajes que daban cuenta de algún tipo de coordinación con el Ministerio de Seguridad nacional fueron descubiertos en los últimos días y abonan a la teoría de que había un “golpe institucional” en ciernes. Después de que se decidiera desafectar a los 24 oficiales, Patricia Bullrich se reunió con Bondarenko y reconoció que hacía tiempo que venían trabajando juntos.
Una denuncia anónima llegó a la dirección de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense tan pronto se conoció que Bondarenko encabezaría la lista de LLA en la tercera sección electoral. Bondarenko es de la “promoción 94”. A mediados de la década de 1990 se incorporó a la fuerza policial. Hizo carrera en pocos años. Tuvo seis ascensos en ocho años, explicó Alonso en una entrevista en la AM750. Un crecimiento poco frecuente. Sin embargo, a Bondarenko le interesaba más pegar el garrochazo hacia la política. Pasó por las filas de Cambiemos y militó con el radical Facundo Manes. Ahora es libertario. Bondarenko pidió la baja voluntaria de la fuerza en abril de este año. Al hacerlo, grabó un video con lágrimas frente al Ministerio de Seguridad provincial (Ver Buenos Aires/12).
La información que tenía Asuntos Internos era que había un núcleo de hombres trabajando en la Dirección de Prevención Ecológica y Sustancias Peligrosas para Bondarenko. Se trataba, en realidad, de una estructura que tenía distintos roles y distintas funciones. Estos hombres reunían información, pedían datos a intendentes o al Ministerio de Seguridad Nacional y elaboraban distintas iniciativas. Según denunció el ministro Alonso, estaba la idea de propiciar una intervención de la policía provincial, dar un golpe interno para desbancar a la actual conducción y quedarse ellos con el control de la fuerza.
El martes por la tardecita, Asuntos Internos hizo una serie de allanamientos que terminaron confirmando la información. Se usaban las oficinas y las computadoras para trabajar para la campaña de Bondarenko, que inevitablemente estará centrada en el tema de la inseguridad. En febrero pasado, el propio Javier Milei le dedicó un largo posteo en X al gobernador Kicillof, diciendo que había un “baño de sangre” en la provincia y pidiéndole que diera un paso al costado, renunciara y dejara al Gobierno nacional intervenir. La intervención federal sólo es posible si el Congreso la aprueba, pero la intención del oficialismo quedó flotando en el aire.

