“No pienso dejarme arrastrar por el kirchnerismo, lo único que les interesa es hacer campaña con este tema”, explicó el legislador, cuya firma es clave para que puedan avanzar en las comisiones los proyectos aprobados por la Cámara baja.
La postura es compartida por otro de los senadores que colaboraron a conformar el quorum que dio inicio a la sesión, también autoconvocada, del 10 de julio pasado. Sin su participación, el kirchnerismo no podrá alcanzar los 37 senadores que se necesitan para abrir el recinto.

Motivo de la última y más violenta polémica entre Milei y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, en aquella sesión la Cámara alta le propinó una dura derrota legislativa a la Casa Rosada: sancionó tres leyes, a contramano de lo pretendido por el Gobierno, aprobó y giró a Diputados dos proyectos impulsados por los gobernadores para obligar al Poder Ejecutivo a distribuir fondos con las provincias e insistió con la ley que declaró la emergencia para Bahía Blanca, que había sido vetada por Milei.
Además de la resistencia a dejarse llevar de las narices por el kirchnerismo, hay otros factores que juegan a favor de la Casa Rosada y en contra de las pretensiones de la principal bancada opositora de la Cámara alta, que quiere aprovechar para forjar en caliente otro golpe legislativo al Poder Ejecutivo que se sume a la sesión autoconvocada del 10 de julio en el Senado y la del último miércoles en Diputados.
Un factor, aunque trivial, es que la semana próxima es corta, ya que el viernes es feriado. Otro de los obstáculos es el cierre de listas para las elecciones legislativas nacionales de medio término, que operará el próximo 17 de agosto.
En esa semana los legisladores suelen dejar en segundo plano sus compromisos parlamentarios y quedarse en sus distritos para poner todos sus esfuerzos en el armado de las nóminas que competirán en los comicios de octubre. Es lógico, ya que a muchos se les terminan sus mandatos en el Congreso y no quieren quedarse afuera del reparto. Otros, en tanto, tienen que poner a prueba su poder territorial y participar en el armado de las listas. Esto los obliga a no distraer la atención de sus pagos chicos.
Además, está la cuestión reglamentaria. Sobre este punto, un senador de la oposición dialoguista explicó que la situación actual es diferente a la registrada a principios de julio, cuando se rebelaron contra la inacción que pretendía imponer el oficialismo libertario en el Senado.

