Franco Colapinto está a la expectativa de lo que ocurra con su futuro en la Fórmula 1. Y mientras espera, el piloto reflexionó sobre los accidentes que protagonizó este año durante las carreras finales del calendario. Esos golpes, además de tener la consecuente cuota económica que la escudería Williams tuvo que cubrir para así permitirle al piloto argentino volver al ruedo, significaron aprendizaje, pero también obstáculos en un camino que podría haber sido mucho más que veloz.
En el medio MotorSport, el joven argentino analizó aquellos momentos desafortunados ocurridos en Interlagos y en Las Vegas. Dejando de lado su comienzo feroz, cuando consiguió sorprendentes resultados y números fuera de lo común -logrando sumar puntos en dos ocasiones-, el pilarense de 21 años destacó cómo lo atraviesan sentimentalmente los «errores» que marcaron sus últimas carreras.
Colapinto no estaba familiarizado con los accidentes hasta que la realidad de formar parte de la máxima categoría del automovilismo hasta fin del 2024 le propuso un chip distinto. «No solía tener accidentes. Los primeros casi que fueron en F1», se lamentó Colapinto.
«Pero es parte del proceso. Y creo que pasé por algunos momentos este año que fueron difíciles. Estuve tratando de maximizar el auto. Miro hacia atrás y veo momentos, por supuesto, donde podría haberlo hecho mejor, y veo momentos en los que hice un muy buen trabajo sin conocer el coche y maximizar la oportunidad», continuó siendo autocrítico ante sus aciertos y desaciertos.
El Gran Premio de Brasil, que presentó condiciones climáticas que afectaron a todos los pilotos y la mala noticia que el argentino recibió desde Bahía Blanca por la muerte de su abuelo, no fue lo deseado. Por la tormenta, Franco se despistó y chocó su Williams en la S de Senna durante la Q1.
Pese al excelente trabajo de los mecánicos que le permitieron volver a salir al circuito, fue víctima del aquaplaning en la pista y perdió el control de su coche que impactó contra el muro de contención. Interlagos es un trago amargo en el recuerdo del joven piloto de 21 años.

