A fines de 2023, cuando la salud de Francisco ya preocupaba a devotos y no creyentes, el Papa habló de su propia muerte en diálogo con la periodista mexicana Valentina Alazraki, a quien había recibido en ocasión de la fiesta de la Virgen de Guadalupe.
En aquella ocasión, reveló querer ser enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas papales de Roma, y no en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. “Ya está preparado el lugar”, precisó entonces Francisco.
La Basílica es hogar del ícono bizantino de la Virgen Salus Populi Romani, a la que solía ir a rezarle, dijo Jorge Bergoglio, incluso antes de ser electo al trono de Pedro. “Es mi gran devoción. Y antes, ya cuando venía, siempre iba ahí el domingo en la mañana que estaba en Roma, me iba un rato allí. Sí, hay una ligazón muy grande”, explicó.
En la entrevista, el Papa también dejó entrever por primera vez que había realizado cambios en el rito de los funerales del Papa. “Lo simplificamos bastante”, adelantó antes de agregar, fiel a su sentido del humor: “El ritual lo estreno yo”

