Cambios. Urgentes. Sin aferrarse a los dogmas, a los amigos y sin anestesia. Que rueden cabezas, se recomponga el tejido de poder en la cima de la Casa Rosada y se inicie una nueva era. El proceso debe empezar ya, en las próximas horas. Antes de que sea demasiado tarde.
Javier Milei lucía anoche aturdido, pero no pudo evitar escuchar las primeras sugerencias de su entorno. “Tiene que entrar con la motosierra a Balcarce 50 y modificar muchas cosas”, decían a su lado. La sensación de quienes hablaron con el Presidente, que no fueron muchos, era que, aun confundido y fastidioso con el espejo que le devolvieron las urnas, tomó nota del pedido silencioso que se venía dando en la etapa previa a las elecciones y que anoche se convirtió casi en un grito de desesperación. Habrá que ver si hoy hay novedades. El Gobierno le tiene pánico a la reacción de los mercados. ¿Habrá algún anuncio antes de las diez de la mañana? ¿O bastará con el tuit de Luis Caputo advirtiendo que no se modificará nada en lo económico, lo monetario y lo cambiario?
La derrota fue durísima. Dicen que Milei sospechaba que podía sufrir un traspié, aunque nunca habría llegado a dimensionar que podía tratarse de una paliza. La fe en sí mismo, acaso, lo encegueció. Supuso que su imagen y el rechazo al kirchnerismo le iban a alcanzar para enfriar las luces de alarma que asomaban hace un tiempo entre los bonaerenses. Milei hizo caravanas en el Conurbano y hasta lideró el cierre de campaña en Moreno, pero el desgaste de su figura se trasladó a sus candidatos. Ningún encuestador, ni los más cercanos al oficialismo ni los más vinculados al peronismo, vio venir un resultado de semejante magnitud.
Una suma de factores condujeron a La Libertad Avanza hacia el fracaso electoral. La primera lectura es que la baja notable de la inflación y el reordenamiento de la macroeconomía que experimenta el país desde diciembre de 2023 no fueron suficientes. Es una variable que ciertos analistas de consumo venían exhibiendo: en la provincia más grande del país, la mayoría de los ciudadanos no llega a fin de mes. En algunos sondeos son siete de cada diez.

